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Homilia de S.S. Francisco hacia las Hermandades
"Ten valor y confía en Dios"

Ángelus - Ángelus Dómini


V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María... Santa María...

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María... Santa María...

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María... Santa María...

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
 

V. Ángelus Dómini nuntiávit Maríae.
R. Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave María.

V. Ecce ancílla Dómini.
R. Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave María.

V. Et Verbum caro factum est.
R. Et habitávit in nobis.
Ave María.

V. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus:
Grátiam tuam, quaésumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem ejus et Crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum.
R. Amen  


Regina Caeli


V. Alégrate, reina del cielo, aleluya.
R. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V. Ha resucitado, según predijo; aleluya.
R. Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.
R. Porque ha resucitado verdaderamente el Señor; aleluya.

V. Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.  

V. Regina caeli, laetare, alleluia.
R. Quia quem meruisti portare, alleluia.

V. Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R .Ora pro nobis Deum, alleluia.

V. Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R. Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

V. Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.  


El Padrenuestro

Jesús mismo nos enseñó esta oración. Es la oración de los hijos de Dios. (Mt 6, 9 -13)




Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.  

Pater noster, qui es in cælis,
sanctificétur nomen tuum.
Advéniat regnuum tuum.
Fiat volúntas tua, sicut in cælo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie.
Et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris.
Et ne nos indúcas in tentatiónem:
sed líbera nos a malo.
Amen.
 


El Ave María

La salutación del Ángel y de Santa Isabel a la Virgen María, y una súplica de los católicos a Nuestra Madre de los cielos.




Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.  

Ave Maria, gratia plena. Dominus tecum,benedicta tu in mulieribus,et benedictus fructus ventris tui Iesus. Sancta Maria mater Dei,ora pro nobis peccatoribus, nunc,et in hora mortis nostrae. Amen.  


Gloria a Dios en el cielo

Gloria in Excelsis Deo es la gran doxología (hymnus angelicus) de la Misa. Comienza con las palabras cantadas por los ángeles anunciando el nacimiento de Cristo (Lucas 2,14). A estas palabras se les fue añadiendo otros versos fruto de la inspiración poética de las comunidades cristianas primitivas, creándose así la doxología. No es un canto presidencial: es un canto de la asamblea.

Se canta todos los domingos y en las solemnidades así como en algunas celebraciones especiales (Fiesta Patronal por ejemplo.) Ocurre después del Señor ten piedad y antes de la oración de apertura. Se omite durante los tiempos de Adviento y Cuaresma, en los funerales y Misas in memoriam.




Gloria a Dios en el cielo

Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey Celestial,Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tu que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tu que quitas el pecado del mundo, atiende nuestras súplicas.
Tu que estás sentado a la derecha del Padre,ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tu Señor,
Sólo tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén  

Gloria in Excelsis Deo

Gloria in excelsis Deo,
et in terra pax hominibus bonae voluntatis.
Laudamus te,
Benedicimus te,
Adoramus te,
Glorificamus te,
Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam,
Domine Deus, Rex caelestis, Deus Pater omnipotens.
Domine fili unigenite, Jesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius patris,
Qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus sanctus,
Tu solus Dominus,
Tu solus Altissimus, Jesu Christe,
Cum Sancto Spiritu in gloria Dei Patris. Amen.  


El Gloria

El Gloria es un canto de alabanza a la Santísima Trinidad




Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.  

Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum, amen.
Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum, amen.  


La Señal de la Santa Cruz

La Señal de Cruz es la señal de los cristianos, el signo de la redención, pues en la Cruz murió Jesús para salvarnos redimiéndonos del pecado. Se reza haciendo cuatro cruces con el pulgar derecho manteniendo la mano abierta: la primera sobre la frente, la segunda sobre los labios, la tercera sobre el pecho y la cuarta en las direcciones cabeza - pecho y hombro izquierdo - hombro derecho; en el texto se señalan poniendo una cruz en el lugar en que se cambia de sentido para cada frase que se dice mientras hacemos la cruz.




Por la señal + de la Santa Cruz,
de nuestros + enemigos líbranos, Señor, + Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.
Amén.  

Per signum crucis de inimícis nostrislíbera nos, Deus noster.
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti.
Amen.
 


El Credo

El Credo es una forma que los creyentes tenemos para expresar de manera resumida la creencia en las revelaciones que Dios nos ha hecho a través de los libros sagrados, por esto se le llama también profesión de fe.




El Credo

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Vírgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén.  

El Credo de Nicea - Constantinopla

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificadoen tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.  

Credo in unum Deum,
Patrem omnipoténtem,
factórem caeli et terrae,
visibílium óminum et invisíbilium.
Et in unum Dóminum Iesum Christum Filium Dei unigénitum.
Et ex Patre natum ante ómnia saécula.
Deum de Deo, lumen de lúmine, Deum verum de Deo vero.
Génitum, non factum, consubtantialem Patri: per quem ómnia facta sunt.
Qui propter nos hómines et propter nostram salútem descéndit de caelis.
Et incarnatus est de Spíritu Sancto ex María Vírgine et homo factus est.
Crucifixus étiam pro nobis: sub Póntio Piláto passus et sepúltus est.
Et resurréxit tértia die, secúndum scripturas.
Et ascédit in caelum: sedet ad déxtram Patris.
Et íterum ventúrus est cum glória, iudicáre vivos et mortuos:
cuius regni non erit finis.
Et in Spíritum Sanctum, Dóminum et vivificántem:
qui ex Patre Filióque prócedit.
Qui cum Patre et Filio simul adorátur et conglorificátur;
qui locútus est per Prophétas.
Et unam sanctam catholicam et apostólicam Ecclésiam.
Confíteor unum baptisma in remissiónem peccatórum.
Et exspécto resurrectiónem mortuórum.
Et venturi saéculi.
Amén  


La Salve

La Salve es una oración de súplica a la Santísima Virgen, para que interceda por nosotros, sus hijos, ante nuestro Señor.




Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra;
Dios te salve.
A Tí llamamos los desterrados hijos de Eva;
a Tí suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Amén.  

Salve, Regina, mater misericordiae; vita dulcendo et spes nostra, salve.Ad te clamamus, exules, filii Evae.Ad te suspiramus, gementes et flentes inhac lacrimarum valle.Eia ergo advocata nostra,illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Iesum, benedictus fructus ventris tui, nobis post hoc exsilium ostende. O clemens, O pía, o dulcis Virgo María  


Hermandad de la Paz y Caridad – Parroquia San Lorenzo - Calle Mayor, 74 - 31001 Pamplona (Navarra)